domingo, 11 de marzo de 2012



Religión: un mundo de grandes incógnitas

La religión siempre ha estado presente en la vida humana; de una forma u otra cada cultura ha intentado explicar  el porqué de las cosas a través de una fuerza externa superior que es “Dios”. Se cree que la violencia en la religión es un hecho histórico; siempre ha existido ya que en cualquier cultura se presentan problemas de: codicia, ambición,rivalidad,deseo mimético. La pregunta es: ¿La religión es violenta por esencia?

Aun existen múltiples dudas  de si la religión es violenta desde siempre o si el medio a la ha creado de este modo. Lo que si tenemos claro  es que en cualquier cultura religiosa la violencia siempre ha estado presente; desde tiempo remotos hemos presenciado cómo se han cometido atrocidades en nombre de Dios o de la iglesia misma.
Un ejemplo claro de violencia es la evidenciada en la iglesia; Esta nos impuso ciertos parámetros que debemos cumplir a cabalidad de lo contrario seremos excluidos del medio. Es imposible que las personas se comporten exactamente como lo impone la iglesia; todos tenemos el derecho a la libre expresión y no por eso somos malas personas; menos dignas de un dios. Las madres solteras; mujeres ejemplares incluso mucho más luchadoras que toda una comunidad son excluidas; por el simple hecho de no haber conformado una familia.los homsexuales,enfermos seropositivos personas iguales a nosotros son juzgados injustamente. Y bien llegamos a la misma conclusión: ¿Que produce todo esto?: Violencia, únicamente violencia; la religión quiere cambiar al mundo pero no se da cuenta que también produce efectos contrarios.

Es irónico como la religión que al parecer siempre ha sido puesta en un pedestal pueda causarnos tanto daño; nos causa rivalidad; deseamos lo que el prójimo tiene  y nos quitamos la culpa de nuestros actos por medio de un intermediario; un chivo expiatorio. Muchas guerras se han dado en nombre a “Dios”; en defensa de su religión y valores; muchas veces la religión se preocupa más por exigir que por dar; exige un cumplimiento deberes y obligaciones pero no se preocupa por cumplir los derechos la sociedad.

No se tiene claro hasta qué punto es capaz de llegar una religión para obtener un fin sin embargo si es claro que la religión puede ser un bien para nosotros si la sabemos interpretar. Lo importarte no es cuestionarse cuanto mal esta nos puede causar sino por el contrario tomar lo constructivo que esta nos brinda para tener una vida más satisfactoria.

“Nos ocupamos mucho de ser gentes de bien según la ley de Dios; no sabríamos serlo según nosotros mismos."

Daniela López Lagos


La no-violencia

Los seres humanos siempre estamos en un conflicto constante ya sea de diferentes tipos, tenemos miedo de que nos quiten nuestro espacio, nuestros derechos sean quitados contraríen nuestros deseo en si es como un adversario que se nos contrapone.

Vivimos en un mundo donde todos queremos lo mismo y así estamos mas rivalizados, y ya la violencia aparece para arreglar o complicar mas el conflicto pero la no-violencia no solo quiere un mundo sin conflictos quiere es la toma de conciencia de nuestra realidad y propone que los conflictos tienen una manera positiva tanto negativa.

Después del conflicto debemos aceptar la agresividad, cuando somos agresivos nos acercamos a los demás para que ellos reconozcan nuestros derechos.
La lucha es de por vida y es la única manera de llegar a la justicia y puede ser que esta lucha no implique ni el odio ni la violencia.
En la lucha se incluye la fuerza y al tener la injusticia hay un desequilibrio de fuerzas y en la justicia ya encontramos el equilibrio de fuerzas.

 Ahora tenemos la violencia que solo interviene cuando uno de lo individuos una amenaza de exclusión y hasta amenaza de muerte. Todo acto de violencia hacia un cuerpo es una violación.

La no-violencia se trata de comprender toda la violencia y saber como es poderla evaluar, apropiar y verla en la historia colectiva.

La naturaleza del hombre es ser bueno y malo ahora la pregunta es cual de las dos cultiva mas y sobre todo cultiva la violencia.

No se puede justificar la violencia así sea por una causa noble.

La forma de acción la no-violencia debe hacer un compromiso respecto a los conflictos del mundo por la justicia y libertad.

 Adriana Medrano  Ortega.



Idealización en la vida

La idealización de una persona se da cuando se esta completo en todos los ámbitos que interfieren en su formación como persona y como ser sociable

En primer lugar de la idealización de una persona se da  en, la idealización como parte del proceso de pensamiento y del trabajo propio de la realidad, si hablamos de objetos externos o internos nos lleva a la idealización-persecutoria que nos refiere a que no existe una relación y no es nunca una simple constatación de un ideal tipológico inexistente.

En cuanto al bloqueo de pensamiento y de acción la idealización es el fin que indica el proceso de lucha  que conduce al mismo,  un ideal negativo de felicidad como lo muestra Nietzsche, donde sus acciones y comportamientos influyen en la realización y búsqueda de este ideal, quitándole un sentido y determinándola como una posibilidad irreal,  donde el pensamiento y las acciones son controladas por diferentes entidades.

Sin embargo, las personas también son dependientes de las organizaciones con las que conviven, las cuales pretenden brindar una verdad absoluta de todo lo que se conoce en relación al objeto y el hombre, un ejemplo claro son las iglesias que dan la idea de un “ideal” humano, donde el hombre tiene que evadir el pecado o sino será juzgado como hereje.

Por otro lado, un punto más de la idealización es la imagen, dependiente de los momentos del pasado, donde a todos estos se les confiere un valor emblemático como si en estos se hallase todo el sentido o la esencia de una relación de la persona o una época de la vida, que influye en nuestro presente en busca de ese ideal completo del ser, donde el deseo también hace parte ese ideal, sabiéndolo controlar porque este podría ser capaz de destruirnos.

Imponiendo así los distintos complementos del ideal social y personal, donde muchas cosas se anteponen para que este no sea completado, ya que el ideal completo de un ser humano es en estos momentos algo “imposible”, debido a que la libertad absoluta no existe, estamos regidos por los demás y por lo tanto hacemos lo que hacen los demás y por lo tanto no se puede aportar a el desarrollo de este ideal.

Andrés Felipe Herrera González.






domingo, 4 de marzo de 2012



Mi viaje al infierno




En el 2010 María Jimena Duzán: Rompe el silencio para contarnos la historia de una masacre que causo grandes estragos en 1990 Cimitarra, Santander donde su hermana Silvia Duzán fue asesinada junto con  tres dirigentes agrarios.
Escribir este libro no fue nada fácil para la periodista; entendió que muchas de las enfermedades que tienen los colombianos son enfermedades del alma ;“estas son causadas al abrir heridas que ya estaban cerradas.



Entrevista con la revista Semana 
El Sábado 30 Octubre 2010 María Jimena Duzán habla con la revista semana acerca de su experiencia en la masacre.
SEMANA: ¿Por qué decidió hacer un libro sobre el asesinato de su hermana después de 20 años?
María Jimena Duzán:
 Porque me tomó 20 años hacer el proceso de reflexión y duelo sobre lo que había pasado. Solo ahora tuve la fortaleza para indagar por qué la habían matado, cómo había quedado y quiénes habían sido.
SEMANA: ¿Por qué le costaba trabajo abordar el tema?
M.J.D.: Uno queda en una situación de fragilidad y temor. A mí me amenazaron, me tocó salirme del país y vivir tres años por fuera. Cuando regresé, escribí de todo menos de eso. Fue una decisión de supervivencia, creo yo, por temor a que pasara algo conmigo o a mi familia. Y creo que lo mismo les pasa a la mayoría de las víctimas en Colombia, se quedan atemorizadas y esa inmovilidad es lo que permite que los perpetradores avancen. 
SEMANA: ¿Temor o negación? 

M.J.D.:
 Las dos cosas. Yo terminé haciendo lo mismo que hizo la sociedad colombiana, que hasta ahora empieza a aceptar parcialmente los horrores que sucedieron. Yo me atemoricé y decidí no ir ante la justicia, porque el general Maza me dijo: "No se meta en eso porque yo voy a hacer las cosas como Estado". Resulta que el Estado no hizo nada. 

SEMANA: ¿Qué la hizo cambiar?

M.J.D.:
 Que vi a Ramón Isaza en televisión diciendo que no se acordaba de nada. Me indignó la forma como borraba de un tajo el asesinato de mi hermana. 

SEMANA: En el libro usted cuenta muchas cosas de su vida privada. ¿Por qué?

M.J.D.:
 Porque creo que era la única manera de contar la historia. 

SEMANA: ¿Como una necesidad personal o porque era la única forma para que lo que dice fuera creíble?

M.J.D.:
 Era la manera de explicarme a mí misma de dónde venía el dolor que yo tenía aprisionado por tanto tiempo. Pero también el libro fue escrito para que mis hijas supieran quién era su tía y cómo sus sueños fueron aniquilados por la manera injusta en que murió. 

SEMANA: ¿Entonces decide afrontar el tema y descubre algo distinto?

M.J.D.:
 Sí. Yo pensaba que a Silvia la habían matado los narcoparamilitares del Magdalena Medio. Pero no sabía que había una presencia tan real de agentes del Estado. Descubrí que en la masacre participaron por lo menos tres agentes de Policía, el comandante de la Policía de Cimitarra y el comandante del Ejército del Batallón Rafael Reyes. 

SEMANA: ¿Se comprobó la participación de ellos?

M.J.D.:
 El expediente se perdió por diez años, y yo creo que detrás de esa desaparición hubo una mano secreta. Hoy estoy convencida de que lo que querían era mantener en el olvido el fallo en el que se declararon libres de toda culpa a los acusados, incluidos los agentes del Estado. Es como si la masacre no hubiera existido. Como si mi hermana y los tres líderes campesinos se hubieran suicidado.

SEMANA: ¿Hubo testigos?

M.J.D.:
 Sí, todo el pueblo. La masacre fue hecha al frente del batallón, en un bar La Tata, que estaba lleno de gente en un viernes de fiesta. Todo el mundo supo quién disparó y quiénes fueron los que protegieron a los asesinos en su huida. 

SEMANA: ¿Quiénes eran los otros? 

M.J.D.:
 Silvia estaba acompañada por tres líderes campesinos: Josué Vargas, Miguel Ángel Barajas y Saúl Castañeda. Los tres murieron al instante; la única que sobrevivió fue mi hermana. Descubrí que ella murió desangrada a las 3 horas, sin que nadie la ayudara. Los campesinos eran el objeto de un documental que estaba haciendo Silvia para el Canal 4 de Inglaterra. 

SEMANA: ¿Cuál era la razón para matar a Silvia?

M.J.D.:
 Yo creo que la mataron porque el documental que estaba haciendo iba a reflejar la magnitud del proyecto narcoparamilitar que se estaba montando en el país. Descubrí que la venían siguiendo desde el Batallón Rafael Reyes mucho antes de que la mataran. 

SEMANA: La historia de cómo estaban operando los grupos paramilitares en el Magdalena Medio...

M.J.D.:
 Ahí comenzó todo lo que hoy estamos padeciendo. La historia de cómo, desde el Magdalena Medio, se tomaron las elecciones y la política en las regiones y se despojó a los campesinos de sus tierras comenzó hace 20 años allí, en Puerto Boyacá. 

SEMANA: ¿Las tres personas que estaban con Silvia tenían alguna militancia en la izquierda?

M.J.D.:
 Una semana antes, Báez los acusa a ellos de ser colaboradores de la guerrilla, pero ahora él ya no se acuerda de esas declaraciones. Sin embargo, cuando uno conoce la historia de estos campesinos, se da cuenta de que ellos fueron ante todo víctimas de las atrocidades de las Farc. 

SEMANA: Si uno mira el trabajo periodístico que estaba haciendo Silvia y lo compara con la visión que tenemos hoy del paramilitarismo, ¿hay diferencias?

M.J.D.:
 Claro. En esa época Silvia y yo pensábamos que el paramilitarismo no era tolerado. Hoy veo que ese pequeño monstruo que comenzó en el Magdalena Medio como una insurrección dentro del propio Estado fue adquiriendo una aceptación social que le permitió convertirse en un proyecto político en estos 20 años. Afortunadamente los medios y la Corte Suprema reaccionaron y destaparon la parapolítica. Pero eso solo es la punta del iceberg. 

SEMANA: Esa realidad no necesariamente es la misma que existe después de la desmovilización...

M.J.D.: 
En esa zona del Magdalena Medio la guerrilla fue desterrada. Y desde entonces hay una especie de aceptación de ese nuevo régimen político que instauró el narcoparamilitarismo.

SEMANA: Hace 20 años ya existían versiones sobre lo que estaba ocurriendo. ¿Por qué pudo prosperar el paramilitarismo?

M.J.D.:
 Esa es una de las cosas que más me han impactado en los expedientes: todo se sabía. La manera como descuartizaban a las personas, las masacres, los despojos a los campesinos. Hay muchísimas personas que se fueron al DAS a dar declaraciones y a informar. Lo poco que han revelado los paras desmovilizados en Justicia y Paz se sabía ya hace 20 años. Pero la sociedad no se inmutó ni entonces ni ahora. 

SEMANA: Y entonces, ¿qué pasó con los procesos?

M.J.D.:
 La justicia no les dio credibilidad. Y en el caso de la masacre de Cimitarra exculpó a los asesinos, aun con pruebas y que el pueblo entero había sido testigo. Hay testimonios de miembros de la fuerza pública que se volvieron informantes del DAS o que fueron a la Procuraduría, deses-perados, a hablar. Esas indagatorias están ahí, apolillándose.

SEMANA: O sea que la negación de la que usted nos hablaba al principio también afectó a la sociedad. Las cosas se sabían, pero no se aceptaban… 

M.J.D.:
 Solo ahora hay intentos por recuperar esa memoria trágica con el trabajo que está haciendo el grupo académico que lidera Iván Orozco, pero en materia de justicia, el peso de la impunidad sigue siendo implacable. No creo que la sociedad colombiana esté lista para enfrentar esa verdad. Además, yo siento que estos 'temas' interesan muy poco. 
SEMANA: ¿Hay alguna posibilidad de que la masacre de Cimitarra se retome?

M.J.D.:
 No, porque es cosa juzgada. Lo único que queda es la instancia internacional, como ha sucedido con otras masacres, la de La Rochela y la de Segovia. 

SEMANA: ¿Usted es capaz de perdonar a quienes mataron a Silvia?

M.J.D.:
 Más que perdón, yo pediría sinceridad. Me molesta que no haya respuestas y que quienes saben la verdad se nieguen a revelarla. Ninguno de los jefes paras desmovilizados supo de la masacre de Cimitarra. 

SEMANA: ¿Cree que la publicación del libro sirva para eso?

M.J.D.:
 En un país que no reconoce la gravedad del conflicto que ha vivido, ser víctima no es nada fácil. La sociedad colombiana todavía no sabe qué hacer con nosotros. Ojalá este libro sirva para mostrar que las víctimas en Colombia somos de carne y hueso y que a pesar del dolor y de la impunidad, tenemos una voz que no pueden acallar por más que nos invisibilicen o nos intenten estigmatizar. A este Estado y a esta sociedad hay que sacudirlos para que lo vean a uno y no solo determinen al asesino que mató al ser querido.

sábado, 3 de marzo de 2012

Ubicación Geográfica


VIDEOS

Aquí estan un par de videos en los nos ayudaran  a entender y a contextualizarnos más a fondo la problemática sufría la población de Cimitarra alrededor de los  final de la decada "80" y en los "90".
En estos video vemos la participacion de:
Maria Jimena Duzán , la victima hermana de Sylvia Duzán
Luis Fernando Serna; Presidente actual ATCC.
Ramón Córdoba; Lider Fundador de ATCC.
Piezas claves para la reconstrucción de lo acontecido en Cimitarra.









En este nuevo video vemos una entrevista hecha a la hermana de Sylvia, en donde ella nos cuenta un poco más de cómo ella no ha parado de investigar el asesinato de su hermana para que no quede impune; gracias a su incansable trabajo por descubrir esa verdad María Jimena decide publicar un libro "Viaje al infierno".

Ubicación


CIMITARRA 
                         
     Es un municipio de Colombia, localizado al norte de nuestro pais, especificamente , en el departamento de Santander. Se encuentra a 200 Km de la capital del departamento
Bucaramanga. Limita al norte con Puerto Parra al sur con Bolívar, al Oriente con Landázuri y al Occidente con el Departamento de Antioquia.
Extensión total: 3.165,60 Km2 Km2
Temperatura media: 32° Centígrados
Aproximadamente el numero de sus habitantes es de 22.145.
La población fue fundada en 1536, convirtiéndose en municipio el 26 de noviembre de 1966. Los Nombre de los fundadores: Silvano Cortés, Nemesio Cortés, Serafin Murcia, Demetrio Ardila, Leonidas Rubiano y Eccehomo Sánchez
Bandera
EL TRIANGULO: ( significa poder ). Cimitarra es un
municipio que por su ubicación geográfica es un punto
equidistante y céntrico dentro del país, por lo tanto le
da una situación privilegiada, ademáspor la
generosidad de su clima es considerada una tierra
fértil, permitiendoseel goce de unas condiciones
especiales que han logrado demostrar un gran
desarrollo en38 años de vida municipal. Igualmente
simboliza el gran poder y los grandes logros
que le deparan a futuro.
EL COLOR AMARILLO: simboliza la gran riqueza , la grandeza
y el calor humano de nuestra tierra cimitarreña.
EL COLOR BLANCO: simboliza la PAZ tan anhelada y de la cual
ahora disfrutamos gracias al amor de nuestro Dios. Igualmente
significa la humildad y la fraternidad de todas las comunidades
de diferentes partes del país que habitan en este municipio.
EL COLOR VERDE: simboliza el verde de los campos. La ganadería,
la esperanza, la pujanza y el deseo de superación de sus habitantes.
EL COLOR ROJO: esta representado en dos franjas rojas que
bordean la riqueza petrolera; ellas hacen referencia a las vidas
humanas que perecieron en la época de la colonización de esta
inhospital selva carareña; igualmente simboliza la sangre derramada
en la época violenta de nuestro municipio.
LAS 11 ESTRELLAS BLANCAS: representan cada uno de los
corregimientos que hacen parte del territorio cimitarreño; se
representan en forma de estrellas porque, las estrellas están en
el firmamento y han sido guías para el hombre, igualmente
representaa los lideres comunitarios de cada uno de los
corregimientos.
EL COLOR AZUL: simboliza la gran hidrografía que posee este
municipio y principalmente el privilegio de ser bañado por uno de los
ríos más importante de Colombia como lo es el río Magdalena.



Himno
Autor: Letra: Genny Angarita - Música: Jairo Navarro
Letra:

CImitarra tierra amada
con el alma te venero
porque has dado a nuestra raza
hijos dignos de tu suelo

Salve a Martin Galeano
que desafiando el fantasma
abrió caminos de historia
y te dio nombre Cimitarra

Tu corazón Antioqueño
tu alma Santandereana
de comuneros ilustres
que lucharon por la patria

eres comarca pionera
donde Dios en su bondad
nos dio un corazón muy grande
para querer para amar

seguiremos siendo siempre
sembradores de esperanza
cultivando las semillas
que necesita la patria

dulce rincon del carare
de santander lo mejor
eres floreciente tierra
orgullo de la región

llevaremos cual coraza
tu bandera a las espaldas
amarillo, blanco y verde
riqueza, paz y esperanza.

HISTORIA

 La región fue habitada por los indios Carare, especialmente los valles de los ríos Carare, Opón, Oponcito, Guayabito y el Horta; así como en algunas quebradas tales como Chontarales, La Verde, La Toroba, entre otras; pero debido a las inclemencias climáticas que hacían de ésta una región insalubre, no se extendió la población. Durante la conquista y la colonia los indios que habitan esta región, opusieron resistencia a la dominación española, por lo que estos se vieron obligados a construir un fuerte para proteger sus embarcaciones que navegaban a lo largo del Río Magdalena hacia el interior del país y hacia el mar.

Cimitarra, fundada en 1536 , deriva su nombre de la época de la conquista, cuando un grupo de españoles al mando de Gonzalo Jiménez de Quesada y Martín Galeano en busca de una ruta para ir al valle del Río Magdalena a las partes altas de la cordillera, atravesaron esta región y en uno de sus campamentos un colonizador perdió su cimitarra (sable curvo), los españoles en su marcha se dieron cuenta de la perdida del arma y regresaron en su búsqueda, hallándola en poder de los indígenas quienes debido a que este era un objeto extraño para ellos le rindieron culto y los colonizadores decidieron dejarla y desde ese entonces lo llamaron el Valle de la Cimitarra. Durante siglos los indígenas que habitaban la región fueron perseguidos hasta llegar a su extinción casi completa.

El primer indicio de colonización se propició con el proyecto del ferrocarril del Carare, el 12 de Marzo de 1922, en un intento del gobierno por abrir el comercio a la explotación de la quina, el carbón y el petróleo, que ofrecían altas perspectivas de producción en la zona. Llegaron 25 obreros a trabajar en esta empresa, dirigidos por el señor Ecce Homo Sánchez . Los obreros escogieron el lugar donde hoy es el campamento de obras públicas para instalarse y durante tres meses trabajaron con el objetivo de hacer potreros de abundante pasto para alimentar más de 90 mulas que movían las herramientas y provisiones de los trabajadores.

En el proyecto se laboró hasta 1928 y como no prosperó, la mayoría de los obreros regresaron a sus lugares de origen. Sin embargo, algunos continuaron y se convirtieron en los verdaderos fundadores: Diego Vargas, Simeón Nieves, Serafín Murcia, Silvano Cortés, Carlos Pacheco y José Téllez, entre otros.
El proyecto del Ferrocarril del Carare cobró numerosas víctimas por causa de enfermedades endémicas como la fiebre amarilla, el paludismo y las muertes por mordedura de serpientes.

En 1936, se inicia el poblamiento y desarrollo de la región con la puesta en servicio en forma definitiva de la carretera Barbosa-Puerto Berrío, llegando gente de Antioquia, Boyacá y otras regiones del país. El señor Francisco Caro construyó la primera casa en lo que hoy es la Calle Primera y Honorio Corredor, Polidoro González, Arturo Villarreal y Ricardo Carvajal, se convirtieron en las primeras personas que tenían una finca en la región. Aprovechando la nueva vía se propicio la vinculación de antioqueños y gentes de la costa pacífica. Don Silvano Cortes, colono emprendedor y altruista, fundo la Hacienda la Ceiba, en cuyos terrenos está ubicado hoy el 50% del casco urbano.

En el año de 1951, se convierte Cimitarra en corregimiento de Vélez, siendo su primer Inspector de Policía el señor José Antonio Melo Pinzón, más conocido como “Caporal”.

En 1953, el General Gustavo Rojas Pinilla ordenó la creación del Instituto de Colonización e Inmigración; los topógrafos del instituto parcelaron la tierra que iba de lado a lado de la carretera desde Cimitarra hasta Patio Bonito, en extensiones de 40 hectáreas y luego fueron entregadas a través de financiación a los habitantes de la región. En esa época, el General Gustavo Rojas Pinilla ordenó la creación de una sucursal de la Caja Agraria y la construcción del aeropuerto que lleva su nombre; igualmente, el trazado de las calles del casco urbano, la creación de la casa campesina, la cual hacía funciones de capilla, escuela y albergue.

Entre 1961 y 1965, se realizó la construcción de la Escuela Antonia Santos e ingresaron algunas entidades del Estado como el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IDEMA), el Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Ambiente (INDERENA) y el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA).

En 1966, la Asamblea Departamental aprueba la Ordenanza 22 por la cual se creó el Municipio de Cimitarra; hasta ese entonces Cimitarra era corregimiento de Vélez hasta que un grupo de colonos, debido a que tenían sus propiedades en las jurisdicciones de Vélez y Bolívar, elevaron ante la Asamblea departamental un memorial solicitando su erección en territorio municipal. Los informes que presentaron manifiestan la existencia de más de diez mil habitantes y de un caserío que agrupaba unas ciento cincuenta casas, dotado de escuela, cárcel y hospital, calculando los futuros ingresos municipales en catorce mil pesos anuales.

En 1967 Cimitarra inicia su vida municipal, siendo su primer Alcalde el Doctor Alejandro Galvis Galvis, por un día, dejando al señor Segundo Vargas al frente del naciente municipio. Otro hecho sobresaliente en esta década es la construcción del Hospital Integrado San Juan y el Colegio Integrado del Carare (C.I.C.A.).

En 1968, el Obispo Bernardo Arango resuelve elevar a la categoría de parroquia a la antigua vicaría de Cimitarra, dado que al erigirse la Diócesis de Barrancabermeja buena parte del feligresado de Bolívar había quedado sin administración.

Entre 1971 y 1980 se destaca el incremento de algunas explotaciones petrolíferas.

Durante el periodo 1982 a 1990, suceden importantes acontecimientos que contribuirían al desarrollo del municipio: la subestación de intercomunicación eléctrica, iniciando la electrificación urbana y rural; la sede de la Empresa Colombiana de Telecomunicaciones TELECOM, adjudicándose las primeras líneas privadas y públicas. En este periodo también sobresale la construcción de algunas obras de infraestructura por parte del gobierno municipal: Plaza de Mercado, Plaza de Toros, Palacio Municipal, ampliación de la red vial municipal y pavimentación de algunas calles y se inicia la construcción de la planta de tratamiento de agua.

También durante este periodo, se construye el centro de acopio del IDEMA, se organizan las primeras asociaciones campesinas como el Comité de Ganaderos, la Asociación de Madereros y el Acuerdo de los Trabajadores Campesinos del Carare ATCC.

A partir de 1988, se realiza la primera elección popular de alcaldes saliendo favorecido el señor Salvador Pardo Lobo (periodo 88-90), se construye el templo católico bajo la dirección y orientación del padre Luis Carlos Arbeláez Castaño y se dan los primeros pasos de organización en el proyecto de la Provincia del Carare, donde se propone a Cimitarra como su capital.


Bibliografia: